Capacidades críticas, reflexivas y analíticas en la comunidad para una convivencia basada en el respeto a la vida, a los derechos humanos y a la paz.
Los más elevados valores de pluralismo, justicia, solidaridad, tolerancia y libertad en nuestro entorno.
Es la obligación de asumir las acciones de uno mismo o de los otros. Conciencia de los propios actos que se adquiere y se desarrolla. Es la exigencia de cumplir con los deberes y compromisos en el tiempo establecido, poniendo toda la energía en cada actividad que se realiza y desempeñando cada deber con gusto.
Es una actitud de reconocimiento de los aciertos y de las fallas que en nuestro diario que hacer se producen. Es un hábito digno de cultivo porque en la honestidad está contenida la autocrítica que es el fundamento de la auto evaluación. La honestidad aporta madurez a quienes la practican y permite estructurar otros valores como la rectitud, el decoro y la honradez.
Es la medida de energía que se debe imprimir a cada esfuerzo, en ella está el secreto para aprender a tomar decisiones meditadas, a evaluar sin exageraciones, a recapacitar lo necesario y a reconocer los errores con justicia. Dentro de este valor están contemplados la disciplina, la decisión y el orden.
Es la facultad de sentir como propios el dolor y el sufrimiento ajenos. Es la capacidad de sentir con la piel de otro y de aproximarse a nuestros semejantes para expresar sentimientos de afecto y solidaridad. Es una búsqueda constante en nuestro interior que nos hace ser más humanos. Gracias a la sensibilidad se despierta en cada ser la noción de lo elevado, lo sublime y lo bello.